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Mi Capricho

Cantabria

Bodega CIGALEÑA (Santander)

Nombre: Bodega Cigaleña

Dirección:  Calle Daoiz y Velarde nº 19, - 39.003- Santander

Telefono+34 942 213 062

Web:

Día: 4 de Agosto de 2008

Motivo: Reunión de Amigos.

Número de Personas: 3

Capacidad: 30 Personas

Servicio: 5,90, Comida: 6,25, Nota media: 6,07

Comentario:

Esta bodega, típica de Santander de toda la vida, se estructura en dos espacios, el Bar y la zona de restauración. Cuando entras te encuentras sumergido en un mar de botellas de vino, con algunas joyas dignas de mención. De hecho, se venden lotes para coleccionistas.

Para llegar es fácil y recomendable hacerlo a pie, por que aparcar por la zona es más bien complejo, aunque hay dos aparcamientos razonablemente cerca.

Bueno, nosotros fuimos a la enjundia directamente, aunque solo sea por que eran las 3 de la tarde y había que comer. Eso si, el sábado anterior hicimos la cata correspondiente a los vinos, pero eso es tama a parte.

El servicio lo podríamos calificar como de frío, impersonal, eso si educado; tengo la sensación de que querían cerrar pronto, y sólo estábamos nosotros y otras dos mesas, una de ellas en los postres... sentía la presión en el cogote.

Como ya era tarde optamos por algo ligero, empezamos por un plato de chorizo frito, que estaba bueno, aunque un poco escaso, la verdad y la presentación... la definiría como destartalada y sosa.

Luego el plato, escogimos un chuletón, un solomillo al queso, y unas chuletillas de cordero. El acompaño de cada plato era digno, bien, y los trozos de carne eran generosos, de presentación rustica sobre plato blanco. La base era novilla para las carnes de vaca, tenían sabor por si mismas, pero personalmente me gusta la carne más roja. La salsa de queso merecía la pena, por que no era muy fuerte, pero si con personalidad.

Lo bueno fue (y es) el vino, un rioja crianza del 2005, que ahora no me viene a la cabeza (ya modificaré el post). Aromático, suave al entrar y dejando cierto poso afrutado. Una buena elección.

Los postres en condiciones, un tocinillo de cielo, un hojaldre con helado y cuajada con abundante miel, todo ello casero. Esta vez, presentado con un poco (poco eh!) más de arte.

Para bajarlo todo, café (sin chupito que luego había que conducir)... decente, no era Blue Montain, pero era mejor que muchos.

En este sitio se viene a beber vino, la carta es bastante buena y amplia, la comida es un acompañamiento para el zumo fermentado de la uva. Con variedades tanto en España, como en el extranjero, y precios desde decentes (que no tirados) hasta locuras de 3 ceros (Vega Sicilia, por ejemplo).

El precio 122, 94 € (IVA incluido), o sea 40,98 €/persona, un poco caro, sobre todo atendiendo al servicio. El vino muy bueno, pero para eso me quedo en el bar, y la comida rica, pero no se si compensa pagar lo pagado. 

 

Restaurante PAQUÍN (La Hermida - Cantabria)

Nombre: Restaurante Paquín

Dirección: Ctra La Hermida - Potes (N-611) s/n,  La Hermida - Peñarrubia (39.580 Cantabria)

Telefono:  +34 942 733 520 

Web:

Día: 21 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas: 6

Capacidad: 40 Personas

Servicio: 5.75, Comida: 6.30, Nota media: 6,02

Precio Total: 88,50 € IVA INC. Precio por Persona: 14,75 € IVA INC

Comentario:

 

 

Después de una sesión de barranquismo de lo más espectacular, no sólo por el entorno natural (muy, muy bonito), la diversión inherente (eso del rappel esta bien, pero lo de los toboganes, no os podéis imaginar), sino por la imagen de cinco de ciudad haciendo el gamba, decidimos que había que recuperar energías y disfrutar de la gastronomía local.

 

A este sitio nos trajo el guía de la excursión, un tío muy majo, y con amplios conocimientos de la gastronomía de la zona, de los múltiples sitios donde llenar el buche a buen precio, y con buena comida, que es lo importante.

 

El restaurante es una casa al borde de la carretera, lindante a la iglesia, con una zona de aparcamiento comunitaria en uno de sus costados. Al entrar, nos metemos directamente en el bar, y su izquierda tenemos el comedor (uno de ellos). Los baños están en la planta baja. La decoración es rústica, sencilla, mucha madera. El lugar esta un poco escaso de espacio para mi gusto, pero esta limpio que es lo importante.

 

El servicio es familiar, en el estricto sentido de la palabra, Paquín es el taxista del pueblo, la mujer la cocinera, y la hija quién sirve los platos. Muy agradables, y razonablemente pendientes de ti, especialmente para el fumador del grupo, que después de un record de 6 horas sin fumar consiguió su ansiado premio (mechero incluido).

 

El menú, por que fuimos de menú, consistió en cocido lebaniego para tres (que era primer y segundo plato), sopa de cocido para otros dos, macarrones a la boloñesa para uno, de primero; de segundos, tres de huevos con jamón y patatas, lo otros tres seguimos con el cocido.

 

La sopa, densa, de textura ligeramente aceitosa, espesa, rica, estaba buenísima de sabor, y (por sea caso) tenía fideos que le daban aún más consistencia.

 

Los garbanzos, de los pequeños, muy sabrosos, con bien de berza, y bien de “compaño”… puntas de jamón, tocino, morcilla, carne, costilla, y “borono”. De cantidad algo “cósmico”, no pudimos terminarlo, y mira que lo intentamos. La verdad es que muy rico, merece la pena pedirlo.

 

Los macarrones tenían una pinta estupenda, densos, con bien de carne, y una salsa de tomate  casera. El plato tenía una cantidad importante de pasta.

 

Los huevos con jamón, con patatas caseras, eso es toda una carta de intenciones, las lonchas de jamón dignas de ver, los huevos de gallina de verdad… impresionantes, acompañados con pan de pueblo, una delicia gastronómica. Vale no lo servirán donde Arzak y compañía, pero es verdaderamente enorme el plato.

 

Los postres, correctos, nada del otro mundo, de hecho, nada casero, una pena, por que sería redondearlo todo.

 

Para  bajar la comida, líquido elemento, s saber, el vino de la casa, con casera, como manda la tradición, de los que no raspa, agua de botella, un par de cañas (no muy bien tiradas) y una coca cola.

 

Luego los cafés, decentes, los orujos… curiosos, lo pedimos de miel, y tenía regusto final a ¡¡¡AJO!!!!, la crema de orujo, tenía un sabor más estándar.

 

Conclusión: Un sitio muy recomendable si no buscas el Bulli o similares,  no merece la pena (en principio) la carta, ya que el menú es simplemente estupendo. Las cantidades bastante importantes (como marca la tradición en Cantabria), la calidad media/alta en cuanto a producto, y un servicio acorde al local. Casi como comer en casa.

 

Restaurante LA NOGALEA (Ruente - Cantabria)

Nombre: Restaurante La Nogalea

Dirección: Ctra CA- 180 s/n,  Ruente (39.580 Cantabria)

Telefono:  +34 942 709 101  +34 637 712 192

 Web: www.restaurantelanogalea.com

Día: 27 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas: 3

Capacidad: 42 Personas

Servicio: 6.95, Comida: 7.55, Nota media: 7,25

Precio Total: 108,28 € IVA INC. Precio por Persona: 36,09 € IVA INC

Comentario:

En medio del valle de Cabuérniga, esta Ruente, que tiene como cosa bonita el nacimiento de La Fuentona, edificios antiguos y una iglesia gótica. Aparte de un montón de sitios donde comer como Dios manda.

 

Escogimos el restaurante “La Nogalea”, que esta en una casita de piedra, con una bolera delante, en plan tradicional, de lo más bonito. Cuando entras das con la barra del bar, escueta por lo que es evidente que no es el sitio más empleado del local, en un espacio poco iluminado, en plan íntimo, que es el ambiente que predomina en todo el local. Los baños al fondo. Como cosa interesante esta que tienen un mueble climatizado lleno de botellas, de calidad, lo cual es un buen síntoma (en principio). Tienen una terraza en la parte de atrás, pero no llegamos a entrar.

 

Entramos en el comedor, de ambiente íntimo como hemos dicho, donde entran 42 comensales, repartidos en mesas de 2, 4, y 6 personas. Colores neutros, agradables, la decoración es una mezcla de lo moderno y lo antiguo… interesante.

 

El servicio es atento, no da la brasa, y esta pendiente, la prueba es que sabe cuando pedirte que te quieres tomar, e incluso, decirte que no te pueden tomar nota en ese momento y ofrecerte algo de picar (gratis, todo un detalle que no es habitual).

 

Lo primero en servirse el vino, un D.O del Bierzo, “Petalos”, crianza del 2004, de la Bodega Descendientes de J. Palacios, un caldo sumamente interesante, con un sabor bastante diferente de los típicos Rioja o Ribera. La pena es que este año la etiqueta no es tan chula como las de años anteriores. Agua, botella de 1,5 lt de la autóctona Solares.

 

Es interesante el ver que tienen una carta ex profeso de vinos, con la nota estridente del Vega Sicilia de más de 200 €. La carta culinaria es corta, pero no hay desperdicio, cada plato se merece ser probado.

 

La idea original era pegarse un homenaje de comida típica, pero nos encontramos con cocina de autor...

Al final escogimos por empezar con unas mollejas, y unas rabas de peludín freso. Las mollejas ricas, ricas (y con fundamento que dice cierto cocinero) las rabas tenían una textura muy agradable, pero desgraciadamente la harina estaba demasiado hecha, una pena. Y después un plato principal para cada uno, a saber:

 

Milhojas de solomillo ibérico, torta del casar, jamón y membrillo, en salsa de arándanos y mango.

 

Lomo de venado a la parrilla, con salsa de frutos rojos.

 

Costilla de ternera asada, con guarnición de verduritas del tiempo.

 

No pienso describirlo, invito a probarlo, creo que es la mejor cosa que puedo decir de ello… Hay cosas como solomillo de pato, relleno de foi y no se que más, y todo así, ¡indecente!.

 

Los postres consistieron en unos canutillos de membrillo, rellenos de Mouse de queso idiazabal, con helado de té de roca (mira que hay helados en el mundo, y encima más ricos, y que le pegan más al postre), y un helado de queso máscarpone, sobre crema de frambuesa… este si es un postre redondo. El resto de la carta de postres parece interesante.

 

Los cafés… y la cuenta.

 

Conclusión: es de ese tipo de sitios donde merece la pena volver sistemáticamente hasta terminarse la carta, la relación calidad/precio es buenísima, el servicio es bueno agradable y esta en un entorno privilegiado.

 

 

 

 

RINCON DEL GAUCHO (Sta Cruz de Bezana - Cantrabria)

Nombre: Rincón del Gaucho

Dirección: Urb. Bezanabella nº 70 (N-611) Santa Cruz de Bezana - Cantabria

Telefono: +34 942 580 974

Web: http://rincondelgaucho.restaurantesok.com 

Día: 14 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas:4

Capacidad: 50 Personas

Servicio: 3.25, Comida: 5.25, Nota media: 4,25

Precio Total: 126,00 € IVA INC. Precio por Persona: 31,50 € IVA INC

Comentario:

 

De entrada tengo que decir que el edificio donde se encuentra el restaurante tiene una pinta estupenda, así como que muy regio, muy chic y muy pijo. Dispone de un pequeño aparcamiento en la entrada lo cual es un detalle. Está en la nacional, justo enfrente de Renault Trucks, lo cual le quita un pelín de glamur, pero bueno, no se puede estar en todo.

El edificio tiene dos plantas una de bar, y otra el restaurante. Al entrar te encuentras con la barra, el diseño del local es colonial, de colores suaves, con mucha madera y una iluminación agradable. Tiene en los costados un puñado de mesas, posiblemente para menús y similares, los servicios y la escalera que da acceso a la planta superior. La escalera merece comentario, al tener una especie de fuente en plan zen, siendo de metacrilato el piso intermedio para ver el agua y las piedrecitas del fondo.

Nos tomamos una cañas, bien servidas (no como en Madrid, pero decentemente), acompañadas de unas aceitunas aliñadas, que todo sea dicho de paso, estaban muy ricas... la excusa, esperar al que siempre llega tarde.

Subimos al restaurante, después de comprobar que tenemos reserva, y ¡ahí empieza el caos!

El local, con la misma decoración, quizás más claro, es muy agradable. Bien, el ambiente promete, ya que es un sitio razonablemente amplio, la prueba es que en la mesa entramos los cuatro sin el más mínimo problema, incluso cuando nos llenan la mesa de platos y otros enseres.

Nos llega el camarero, un autóctono, que nos pasa la carta. La misma es cutre, está metida en una encuadernación de falsa piel, pero la presentación es de un restaurante de comida rápida. Luego nos llega un camarero, este argentino, agradable él, y nos toma nota, dándonos consejos en cuanto a  cantidades y el vino. Lo único en lo que acertó fue en el vino.

Empezamos con un guacamole y una picada “el gaucho”, para compartir, se supone que era suficiente para cuatro, pero a mí me dio la sensación de que era un poco escaso la verdad. El guacamole, menos pinta y sabor a guacamole, podríamos darle sin problemas cualquier definición. No tenía el sabor, ni el color, ni la consistencia. Además, para mojar nos pusieron Doritos (marca registrada de Matutano) de los sazonados, con lo que si hubiese sido guacamole era para matarlos. La picada, que era una mezcla de productos cárnicos, es decir, una empanadilla de carne, un chorizo criollo, y dos costillitas, se me hizo un poco escasa para compartir.

Luego los platos principales, yo pedí un solomillo poco hecho, sin salsa para no estropear la carne argentina que es estupenda, otro  unas costillas a la pecheche, otro un asado de tira y el último carne de cerdo agridulce.

A la hora de servirnos fue el desastre, nos quitan los platos y los cubiertos como quieren, no reponen cubertería, y encima no saben el orden en el que van a servir, increíble. Para mí, lo de los cubiertos fue un detalle de mal gusto. Todos los comensales lo comentamos. Y no comento lo de los vasos de agua, por dejarlo estar.

El solomillo, mal presentado, en un plato demasiado pequeño, y en su punto tirando a hecho en ciertas partes, por que el corte de la pieza no es uniforme… desde luego poco hecho no estaba, lo puedo garantizar. Las costillas de cerdo agridulces, mal presentadas, como tiradas en la fuente, eso sí sabrosas según los comensales que las probaron. El asado  de tira, un poco duro, pero de sabor rico, el acompañamiento decente… y por último las costillas a la pecheche, que pintas de costillas no tenían, pero que parece ser que no estaban mal, nada sublime, y con un acompañamiento extraño, manzana asada, lo cual con una salsa de ajo suave, yo personalmente no veo. Este plato, era un tanto exiguo, y el comensal afectado se dedicó a complementar con costilla de cerdo agridulce (este plato si era abundante).

El vino… un Trapiche Syrah del 2004, un vino argentino estupendo, de sabor distinto a lo habitual, potente, con personalidad al dejar el paladar. Muy rico sí señor.

De postres café escocés para todos. Dejémoslo en decepcionante, más que nada por no estirar más la crítica.

Corolario: pagar 31,25 € por cabeza para disfrutar de un buen vino me parece un despilfarro, la comida para gustos (en mi caso un destrozo gastronómico) y el servicio deficiente, no se lo recomiendo a nadie. Si alguien tiene tiempo y está cerca, recomiendo “La Pampa” que está en Castelldefels (Barcelona) y eso si es un argentino de verdad.

 

Restaurante Nuevo Segoviano (Santander - Cantabria

 

Nombre: Restaurante Nuevo Segoviano 

Dirección: Menéndez Pelayo, 19 Santander - Cantabria 

Telefono: +34 942 217 503 

Web:

Día: 7 de Septiembre de 2008 

Motivo: Reunión Familiar. 

Número de Personas: 6 

Capacidad: 35 Personas 

Servicio: 6.25, Comida: 5,70, Nota media: 5.97

Precio Total: 139,64 € IVA INC. Precio por Persona: 23,27 € IVA INC
 

Comentario: 

Restaurante situado cercano al Paseo de Pereda y a la zona de centrica de la ciudad, en una calle tranquila y representativa de Santander como es Menéndez Pelayo. El Sitio está remodelado y conjuga perfectamente tradición con modernidad.

 

Debido a que veniamos de una copiosa comida la cena se antojaba más suave. El trato con el personal es cercano y agradable, estuvieron atentos a cualquier detalle durante la cena, sin llegar a agobiar, que eso siempre molesta mucho. Temperatura e insonorización correctas.

 

De entrante un puding casero, tuvieron el detalle de servirlo en dos platos para que pudieramos servirnos bien, nos lo acompañaron con tostadas de pan calantadas al horno, lo cual siempre gusta más que los típicos biscotes de pan tostado. El Puding estaba cremoso y en un punto justo de textura.

 

De platos principales "Setas a la parrilla con esparragos trigueros", "Ensalada de bacalo con pimientos" (muy bien presentado y con calidad en sus ingredientes), "Taco de bacalao al pil-pil" (un poco salado según la persona que lo tomó, además que la salsa se la veía un poco pastosa).

 

"Gajos de bacalao gratinados" y "Lomos de merluza a la marinera" (muy buenos los dos trozos frescos acompañados de almejas y de una salsa suave).

 

De postres "Tarta de chocolate" (enorme trozo casero) y "helados y sorbetes" 

 

Invitaron a los cafés y a las infusiones, lo cual no suele estar a la orden del día ultimamente.

 

De vino un Rivera que se está haciendo ya tradicional entre nosotros Arzuaga Crianza del 2005

 

Resumiendo, sitio recomendable para ir a disfrutar de buena comida, en un lugar situado en una excelente zona de Santander y a un precio más que razonable.

BAR DE CAÑAS (Guarnizo)

Nombre: Bar de Cañas

Dirección: Calle Ramón y Cajal, 100 Guarnizo, 39611 - Cantabria

Telefono: +34 942 543 590

Web:

Día: 5 de septiembre de 2008

Motivo: Reunión amigos.

Número de Personas: 4

Capacidad: 30 Personas

Servicio: 5,90, Comida: 6,75, Nota media: 6,32

Precio Total: 119,90 € IVA INC. Precio por Persona: 29,97 € IVA INC

Pese al nombre juro que es un restaurante. El mismo esta situado en una casa de piedra, bastante bonita por la sensación de rural que da, con el pegote de una tienda de motos justo al costado. Para situarnos, esta frente a la estación de tren de Guarnizo.

Tiene una sala única, que divide en dos el mostrador-barra de bar, con una zona como de cañas y picoteo y otra, el restaurante, en la parte posterior del local. Los baños a la izquierda, a la altura de la barra… con la gracia de que pese a tener dos retretas, son unisex.

La decoración rustica, con muebles caseros, en el sentido literal, poca luz, y un ambiente recogido y hasta íntimo podríamos decir.

Lo serio, que es la comida, es la gran baza del garito, por que el servicio es peculiar, sobre todo para los cuatro comensales que estábamos, por conocer a los dueños, lo cual puede ser nefasto en algunos casos.

Empezamos con pulpo a la gallega, muy rico, con la textura justa y con el pimentón suficiente como para hacer que las patatas (no, cachelos, no) tuviesen su gracia, cosa poco habitual. Le pusimos al costado unos mejillones en vinagreta, estaban bien, pero demasiado sabor a pimiento para mi gusto. Los realmente buenos son en salsa… ¡deliciosos!.

La tradición nos lleva a pedir el plato estrella, el machote, un pez muy sabroso, con cuerpo y relativamente pocas espinas, peeero, nuestro gozo en un pozo, no queda, así que pasamos al jargo. La gracia es que lo sirven por tamaño (pese a que el precio sea por ración) y lo pedimos para dos. Los contrarios se pidieron un chupetón de Kg a la piedra.

El jargo se presenta en una cazuela, con patatas bajo él, esta cocinado en el horno, y esta en su punto, jugoso, pero hecho, con todo su sabor (le ponen poca sal) potenciado por las patatas que lo acompañan (con pimiento rojo y cebolla). Excepcional, pero no es el machote.

El Chuletón lo sirven a la piedra, pegando chispazos de jugo por todas partes, muy poco hecho, para el que le guste sangrante, pero con una piedra calculada para que puedas dejar ahí tu porción si te gustan las suelas de zapato. Para acompañarlo unas patatas fritas caseras.

El tema del líquido un Pago de los Capellanes, Crianza del 2004, y agua (que después hay que conducir).

De postre, un café escocés (con helado de orujo), bastante rico sobre todo por que no lo cargan de azúcar, con lo que no empalaga, helados varios caseros (una tanda de frutas y otra de orujo). Los cafés, por último, son decentes.

Conclusión: es el templo del machote (conocido como pargo o rubiel en otros sitios), el plato estrella por el que suele repetir sistemáticamente. El resto esta rico, de verdad, pero no es lo mismo. La relación calidad precio es muy buena, y lo único que hace pensárselo es que esta en el extrarradio.

EL MARINERO (S. Vicente de la Barquera - Cantabria)

Nombre: El Marinero

Dirección:  Avda del Generalisimo nº 23, - 39.540 - San Vicente de la Barquera, Cantabria

Telefono: +34 942 710 279 

Web:

Día: 3 de Agosto de 2008

Motivo: Reunión de Amigos.

Número de Personas: 4

Capacidad: 50 Personas

Servicio: 6,2, Comida: 7, Nota media: 6,6

Comentario:

San Vicente de la Barquera, un pueblo amante de las tradiciones como se ve en el nombre e la calle

Domingo, tres de agosto, época de guiris...

Al entrar tienes el bar, parece limpio y correcto, pero como ya nos habíamos tomado los cacharrillos antes, entramos directamente al comedor. Como opción, se puede comer fuera, ya que tienen mesas en los arcos.

Pequeño, unas 15 mesas o así, decoración marinera, las sillas y mesa de madera maciza, lo cual, al final de la comida da ciertos problemas de humedad el lo que podríamos llamar amablemente nalgas. Hay una cierta tendencia a que el comensal sufra un poco de calor, si no se esta en la zona de corriente de aire. AH! las mesas un poco justas en cuanto a tamaño, un pequeño fallo.

Los retretes limpios...

El servicio correcto, amable en ciertos momentos.

La carta de vinos bien plantada, y el Marque de Riscal (blanco) entra como un tiro cuando esta bien frío. Agua, te servían botellines de Solans de Cabras, frías.

La carta gastronómica no tiene muchos platos, predominan el pescado y el marisco. Los entrantes bien, poco originales pero en condiciones, las ensaladas copiosas.

Los platos están ricos, la presentación es claramente mejorable, pero el género es fresco por lo menos.

De entrantes: cecina (la verdad es que los panecillos secos se los podrían ahorrar), chopitos (muy ricos), y una ensalada "especial"... que tenía de todo. Las cantidades bien, la calidad bien. Terminamos razonablemente satisfechos y con ganas de una segunda ronda.

De plato principal, un par de lubinas (al ajillo), un jargo (a la espalda) y una dorada (en su jugo), todos acompañados con setas y similares, raciones correctas en cuanto a tamaño, cocinado correctamente (tampoco era la quinta esencia de la cocina moderna) dejando el pescado jugoso.

Las mariscadas tenían muy buen aspecto, y un precio que las hacía atractivas, habrá que probarlas.

Postres, un par de escoceses (bien hechos la verdad sea dicha), helado casero (de galleta, no te pierdas!) y leche frita que tenía buen aspecto (casera, por cierto).

Te cobran a parte el pan (1,2 €/ud.), el IVA va también a parte... SARTENAZO! 164,67 €, a una media de 42 € (algo de propina hay que poner, no?). Me pareció bien gastado la verdad, la relación calidad/precio es buena, no para tirar cohetes pero es buena.

Dictamen: alternativa al Boga Boga (que esta al principio de la avenida), comida rica, vino bueno, precio "esperable" y acorde a la calidad y sitio...

 

Restaurante Cañadio (Santander - Cantabria)

Nombre: Restaurante Cañadio

Dirección: C/ Gómez  39003 Santander - Cantabria

Telefono: +34 942 314 149

Web: http://www.restaurantecanadio.com

Día: 7 de Agosto de 2008

Motivo: Reunión Amigos.

Número de Personas: 4

Capacidad: 100 Personas

Servicio: 6, Comida: 7,5, Nota media: 6,75

Comentario:

 Verano Santander en mes de Agosto, nos decidimos a cenar en un Restaurante que tan sólo conocíamos com bar de copas. Dos de los acompañantes toman en la barra un vino (copa grande, bien puesta) y caña bien tirada.

Pasamos al comedor, nos sorprende lo amplio del mismo y la decoración mezclando tintes antiguos y modernos. No sientan en mesa redonda y amplia lo cual se agradece ya que en muchos lugares te sientes incomodo con los codos de los comensales.

De primeras nos invitan a un apertivo (recalco lo de invitan porque estoy un poco cansado de los restaurante donde amablemente te "invitan" a un aperitivo y luego en la cuenta de lo cobran), aquí no, el mismo constaba de gazpacho de fresa (muy bueno) y pincho de bacalo rebozado con alioli (muy bueno)

La cena constó a base de raciones (hay que cuidar la "línea"), de primero "Pastel de perdiz con salmorejo", el pastel estaba rico en textura y en sabor pero el salmorejo un poco pastoso, además venía cubierto por cebolla caramelizada.. Seguido nos sirvieron "Ensaladas de jamón y foie ", quizá el plato más escaso de todo, el sabor estaba rico pero casi ni lo probramos, la presentación estaba bonita pero costó lo suyo repartir 4 trozos un poco elegantes a cada uno, deberían haberlo puesto emplantado a cada uno.

De tercero, "Croquetas cremosas de chorizo lebaniego y de bacalao ", la ración era abundante y el sabor muy bueno, se agradecía la suavidad del chorizo, no era nada fuerte, estaba en su justa medida.

De cuarto, "Buñuelos de merluza en tempura con suave alioli", quizá para mi gusto el plato más rico, la tempura estaba buenisima, nada aceitosa y el toque de alioli hacía que se remarcaran los sabores, la cantidad era muy generosa y los trozos grandes para lo que suele ser este tipo de raciones.

Por ultimo, "Cachón en su tinta con arroz cremoso tipo risotto", bien emplatado,. el cachon estaba muy suave, nada duro, para mi gusto había exceso de tinta y falta de arroz, pero en la media estaba muy bueno.

Por ultimo compartimos dos postres, "Variado de chocolates", tres tipos de chocholates con crujientes, para una persona es mucho para compartir está bien, la tarta que ponen está muy buena y con un sabor muy rico, intenso... El segundo postre fue "Coulant de Chocolate", lo peor de todos los platos, la textura de chocolate sabía a aceite lo que hizo que casi no puediera comer...

Pasamos a las bebidas, agua (solan, 2,40 la botella, no está mal), dos copas de vino crianza (Ostatu 03) y dos cañas de cerveza (un poco pequeñas y servidas en vaso de agua)

En definitiva y como conclusión, un lugar agradable para probar y repetir, sobre todo en verano, ya que se encuentra en plena plaza de cañadio puediendo luego estar tranquilamente al aire libre tomando una copa.