Blogia

Mi Capricho

RESTAURANTE GLORIA (Abanto-Zierbana, Vizcaya)

Nombre: Restaurante Gloria

Dirección: Barrio del Puerto nº 25  39003 Avanto-Zierbana - Vizcaya

Telefono: +34 94.636.50.13

Web:

Día: 5 de Agosto de 2008

Motivo: comercial.

Número de Personas: 2

Capacidad:

Servicio: 6, Comida: 7,5, Nota media: 6,75

Comentario:

Para llegar complicado, la verdad es que no es evidente, y según que GPS lleves en el coche tienes todas las papeletas para terminar en la otra punta del pueblo. Lo de aparcar cerca es una utopía. Eso si, las vistas merecen la pena.

El restaurante esta en un edificio de planta antigua, arquitectura típica del País Vasco, muy bonito, junto a un puerto, abajo tiene el bat, bien surtido de Whisky (unas 10 botellas distintas creo recordar), y con una atención decente, amable no era la palabra adecuada, eso si... a uno que aparcó mal su supermercedes, le indicaron que mejor sacarlo de ahí, que si no los munipas le ponían multa, todo un detalle, que se repitió luego con una parejita.

Abajo esperando me tomé un fino, bien servido, frío, en copa de cata, 1,65 €.

Subimos a la primera planta, al comedor, donde se puede estar en la terraza (muy recomendable si hace mínimamente bueno) o dentro, la mesa estaba reservada.

La atención sobria, pero amable, no te daban la tabarra, ni te quitaban los platos antes de tiempo. Aparecen cuando hacen falta.

Para empezar una ensalada, que estaba bien surtida y aliñada. Eso a mi personalmente no me gusta, ¡ya me pondré yo el aceite que quiera! Estaba rica, un plato de ensalada para dos da, no te vas a astragar pero esta bien prepuesta la cantidad.

Luego jamón, un plato bien puesto, la cantidad bastante importante (no para hartarte tampoco hay que exagerar), cortado a mano, fino... y muy rico, se nota que era de Jabugo y del bueno, no de ese al que le inyectan salazón.

Plato fuerte, y especialidad de la casa, besugo... ¡INCONMENSURABLE!

La cantidad un poco justa para mi gusto, pero muy correcta para la gente con menos tragaderas que yo. Jugoso, fresco, sabroso. La presentación bien, pero sin tirar cohetes. Además, te lo sirven en el plato, quitándole las espinas más gruesas, todo un detalle para los torpes que tenemos afición a pegarnos con ellas.

Lo que no me hizo gracia fue el acompañamiento... un plato de patatas al horno, riquísimas por cierto, pero que era una solemne miseria, la verdad es que no estaba a la altura del plato. Entiendo que lo importante es el pescado, pero hombre, ya que pones patatas, ponlas bien.

Para bajarlo todo una botellita de agua (que luego hay que coger el coche) y una botella de vino blanco, un Marqués de Riscal Sauvignon 2005. La carta de vinos da para escoger, pero tampoco es plan dejar temblando la Visa.

De postres, una tarta vasca casera muy rica, y una tarta de queso con chocolate.

Finalmente cafés con pastitas, cosa poco común, caseras, dulces y que daban un buen toque al café.

Al final 115 € (IVA incluido), es decir, 57.5 € por cabeza. Cuando entras sabes a lo que vas, es caro la verdad pero la relación calidad/precio es muy, muy buena. Merece la pena.

 

Restaurante PAQUÍN (La Hermida - Cantabria)

Nombre: Restaurante Paquín

Dirección: Ctra La Hermida - Potes (N-611) s/n,  La Hermida - Peñarrubia (39.580 Cantabria)

Telefono:  +34 942 733 520 

Web:

Día: 21 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas: 6

Capacidad: 40 Personas

Servicio: 5.75, Comida: 6.30, Nota media: 6,02

Precio Total: 88,50 € IVA INC. Precio por Persona: 14,75 € IVA INC

Comentario:

 

 

Después de una sesión de barranquismo de lo más espectacular, no sólo por el entorno natural (muy, muy bonito), la diversión inherente (eso del rappel esta bien, pero lo de los toboganes, no os podéis imaginar), sino por la imagen de cinco de ciudad haciendo el gamba, decidimos que había que recuperar energías y disfrutar de la gastronomía local.

 

A este sitio nos trajo el guía de la excursión, un tío muy majo, y con amplios conocimientos de la gastronomía de la zona, de los múltiples sitios donde llenar el buche a buen precio, y con buena comida, que es lo importante.

 

El restaurante es una casa al borde de la carretera, lindante a la iglesia, con una zona de aparcamiento comunitaria en uno de sus costados. Al entrar, nos metemos directamente en el bar, y su izquierda tenemos el comedor (uno de ellos). Los baños están en la planta baja. La decoración es rústica, sencilla, mucha madera. El lugar esta un poco escaso de espacio para mi gusto, pero esta limpio que es lo importante.

 

El servicio es familiar, en el estricto sentido de la palabra, Paquín es el taxista del pueblo, la mujer la cocinera, y la hija quién sirve los platos. Muy agradables, y razonablemente pendientes de ti, especialmente para el fumador del grupo, que después de un record de 6 horas sin fumar consiguió su ansiado premio (mechero incluido).

 

El menú, por que fuimos de menú, consistió en cocido lebaniego para tres (que era primer y segundo plato), sopa de cocido para otros dos, macarrones a la boloñesa para uno, de primero; de segundos, tres de huevos con jamón y patatas, lo otros tres seguimos con el cocido.

 

La sopa, densa, de textura ligeramente aceitosa, espesa, rica, estaba buenísima de sabor, y (por sea caso) tenía fideos que le daban aún más consistencia.

 

Los garbanzos, de los pequeños, muy sabrosos, con bien de berza, y bien de “compaño”… puntas de jamón, tocino, morcilla, carne, costilla, y “borono”. De cantidad algo “cósmico”, no pudimos terminarlo, y mira que lo intentamos. La verdad es que muy rico, merece la pena pedirlo.

 

Los macarrones tenían una pinta estupenda, densos, con bien de carne, y una salsa de tomate  casera. El plato tenía una cantidad importante de pasta.

 

Los huevos con jamón, con patatas caseras, eso es toda una carta de intenciones, las lonchas de jamón dignas de ver, los huevos de gallina de verdad… impresionantes, acompañados con pan de pueblo, una delicia gastronómica. Vale no lo servirán donde Arzak y compañía, pero es verdaderamente enorme el plato.

 

Los postres, correctos, nada del otro mundo, de hecho, nada casero, una pena, por que sería redondearlo todo.

 

Para  bajar la comida, líquido elemento, s saber, el vino de la casa, con casera, como manda la tradición, de los que no raspa, agua de botella, un par de cañas (no muy bien tiradas) y una coca cola.

 

Luego los cafés, decentes, los orujos… curiosos, lo pedimos de miel, y tenía regusto final a ¡¡¡AJO!!!!, la crema de orujo, tenía un sabor más estándar.

 

Conclusión: Un sitio muy recomendable si no buscas el Bulli o similares,  no merece la pena (en principio) la carta, ya que el menú es simplemente estupendo. Las cantidades bastante importantes (como marca la tradición en Cantabria), la calidad media/alta en cuanto a producto, y un servicio acorde al local. Casi como comer en casa.

 

Restaurante LA NOGALEA (Ruente - Cantabria)

Nombre: Restaurante La Nogalea

Dirección: Ctra CA- 180 s/n,  Ruente (39.580 Cantabria)

Telefono:  +34 942 709 101  +34 637 712 192

 Web: www.restaurantelanogalea.com

Día: 27 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas: 3

Capacidad: 42 Personas

Servicio: 6.95, Comida: 7.55, Nota media: 7,25

Precio Total: 108,28 € IVA INC. Precio por Persona: 36,09 € IVA INC

Comentario:

En medio del valle de Cabuérniga, esta Ruente, que tiene como cosa bonita el nacimiento de La Fuentona, edificios antiguos y una iglesia gótica. Aparte de un montón de sitios donde comer como Dios manda.

 

Escogimos el restaurante “La Nogalea”, que esta en una casita de piedra, con una bolera delante, en plan tradicional, de lo más bonito. Cuando entras das con la barra del bar, escueta por lo que es evidente que no es el sitio más empleado del local, en un espacio poco iluminado, en plan íntimo, que es el ambiente que predomina en todo el local. Los baños al fondo. Como cosa interesante esta que tienen un mueble climatizado lleno de botellas, de calidad, lo cual es un buen síntoma (en principio). Tienen una terraza en la parte de atrás, pero no llegamos a entrar.

 

Entramos en el comedor, de ambiente íntimo como hemos dicho, donde entran 42 comensales, repartidos en mesas de 2, 4, y 6 personas. Colores neutros, agradables, la decoración es una mezcla de lo moderno y lo antiguo… interesante.

 

El servicio es atento, no da la brasa, y esta pendiente, la prueba es que sabe cuando pedirte que te quieres tomar, e incluso, decirte que no te pueden tomar nota en ese momento y ofrecerte algo de picar (gratis, todo un detalle que no es habitual).

 

Lo primero en servirse el vino, un D.O del Bierzo, “Petalos”, crianza del 2004, de la Bodega Descendientes de J. Palacios, un caldo sumamente interesante, con un sabor bastante diferente de los típicos Rioja o Ribera. La pena es que este año la etiqueta no es tan chula como las de años anteriores. Agua, botella de 1,5 lt de la autóctona Solares.

 

Es interesante el ver que tienen una carta ex profeso de vinos, con la nota estridente del Vega Sicilia de más de 200 €. La carta culinaria es corta, pero no hay desperdicio, cada plato se merece ser probado.

 

La idea original era pegarse un homenaje de comida típica, pero nos encontramos con cocina de autor...

Al final escogimos por empezar con unas mollejas, y unas rabas de peludín freso. Las mollejas ricas, ricas (y con fundamento que dice cierto cocinero) las rabas tenían una textura muy agradable, pero desgraciadamente la harina estaba demasiado hecha, una pena. Y después un plato principal para cada uno, a saber:

 

Milhojas de solomillo ibérico, torta del casar, jamón y membrillo, en salsa de arándanos y mango.

 

Lomo de venado a la parrilla, con salsa de frutos rojos.

 

Costilla de ternera asada, con guarnición de verduritas del tiempo.

 

No pienso describirlo, invito a probarlo, creo que es la mejor cosa que puedo decir de ello… Hay cosas como solomillo de pato, relleno de foi y no se que más, y todo así, ¡indecente!.

 

Los postres consistieron en unos canutillos de membrillo, rellenos de Mouse de queso idiazabal, con helado de té de roca (mira que hay helados en el mundo, y encima más ricos, y que le pegan más al postre), y un helado de queso máscarpone, sobre crema de frambuesa… este si es un postre redondo. El resto de la carta de postres parece interesante.

 

Los cafés… y la cuenta.

 

Conclusión: es de ese tipo de sitios donde merece la pena volver sistemáticamente hasta terminarse la carta, la relación calidad/precio es buenísima, el servicio es bueno agradable y esta en un entorno privilegiado.

 

 

 

 

TABERNA DEL HIDALGO (Valladolid)

Nombre: Taberna del Hidalgo

Dirección: Calle Paraíso nº 4 - 47003 Valladolid

Telefono: +34 983 295 525   +34 983 290 785 

Web:

Día: 19 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas:2

Capacidad: 50 Personas

Servicio: 5.85, Comida: 6.65, Nota media: 6,25

Precio Total: 83,67 € IVA INC. Precio por Persona: 41,83 € IVA INC

Comentario:

Bueno, lo primero es reconocer a mi acompañante (que es una autentica guía Michelín ambulante) por descubrirme este sitio tan interesante.

El local por fuera parece una taberna, en el sentido más estricto de la definición, pequeña además, y no se te ocurre que es un restaurante hasta que te has metido al fondo.

En la entrada hay un altillo con mesas, en plan corrido, para picar y cosas similares. Ah! También el servicio de caballeros… el de señoritas esta en la planta baja, curiosa distribución. El ambiente es un poco “viejo”, la verdad es que una pequeña mano de pintura le ayudaría.

Como notas interesantes están que tienen una parte de la carta expuesta en el exterior, con lo que se sabe a lo que se va, y que es difícil aparcar en los alrededores del local. Eso si es muy céntrico, por lo que se puede ir en transporte público, o en con una agradable caminata.

Lo serio, el servicio y la comida:

Son atentos, están pendientes de ti sin agobiar, pero tienen detalles que a veces te dejan un poco descolocado. Tienen un especialista en vinos, lo cual es un detalle, por que la carta esta bien surtida, no es de esas de 500 referencias, pero hay que leérsela, y saber que se pide, más que nada por temas monetarios.

Ya que estamos, vamos primero con los vinos, pedimos un Más de Leda, de bodegas Leda de 2005, un V.T Castilla y León (que no es D.O), un crianza, de 14.5º, en boca amplio y con los taninos presentes, en la nariz intenso, y que acompaña muy bien a las carnes. Por 15 €, es quizás una de las elecciones más acertadas de la carta, donde hay autenticas maravillas pero a unos precios… El agua era Solan de Cabras.

Empezamos con una ensalada templada, de espárragos trigueros, que tenía además jamón de pato, aguacate, fresas, queso y hierbas (lechugas) varias. La presentación bien, cantidad correcta (nada de montañas) y de sabor interesante. La vinagreta ayuda a realzar los sabores, un acierto.

Luego pedimos un solomillo de ternera con foi, compota de reineta y una salsa de uva tempranillo, y un solomillo de venado con salsa de boletus acompañado de manzana. Ambos muy ricos, con la carne en su punto justo, es decir, porco hecho (aunque no se molestaron en preguntarnos como lo queríamos), de cantidad bien, aunque el acompaño un poco parco para mi gusto, presentación decente, pero no muy cuidada.

Para terminar una crema tostada, con piñones, y helado de turrón (parte terminó en mi camisa… ¡esas gotas rebeldes!) y un mil hojas de chocolate y roquefort, ambos caseros. Aquí la camarera nos recomendó, por que parte de los postres son prefabricados. Muy ricos ambos, y esta vez si, bien presentados, en plan pijo y chic. El único pero, es que eran escasos, el precio a pagar por la estética.

Cafés, y la cuenta…

Resumen: un sitio muy recomendable, con una relación calidad/precio, para mi gusto, buena (no excepcional, atendiendo al precio). Con una carta sencilla, una bodega interesante, y que consigue que al salir del local, tengas la sensación de satisfecho. Un logro.

Llagar "El quesu" - Bobes - Siero (Asturias)

 

Nombre: Llagar "El quesu"

Dirección: 33429 Bobes - Siero (Asturias)

Telefono: +34 985 792 894 / +34 985 794 718

Web

Día: 13 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.n>

Número de Personas: 6

Capacidad: 50 Personas

Servicio: 6.25, Comida: 6.75, Nota media: 6,5

Precio Total: 104,60 € IVA INC. Precio por Persona: 17,43 € IVA INC

Comentario:

Sin duda este esta parrilla es obligada para todo el mundo que le gusta la carne, el buen comer y que pase por asturias. Si se tiene hambre y tiempo este sitio es de lo mejor, por calidad, precio y lo abundante de su comida. 

El sitio dispone de amplio aparcamiento y está bien comunicado con oviedo. Al entrar nos encontramos con la barra y con una parrilla inmensa que nos está diendo a voces lo que tenemos que pedir... CARNE, CARNE y más CARNE. Lo más normal es esperar unos 20 minutos, mientras tanto y ha sabiendas de ello, no escatiman en invitarte a una caña, refresco o vinillo para ir entonando la situación.

En esta ocasión antes de ir con lo que pedimos me he permitido copiar un comentario que hay por interntet sobre el quesu y del cual estoy totalmente de acuerdo..

Pasan los años pero “el Quesu”, como le llamamos sus asiduos, sigue siendo un verdadero prodigio, un milagro de la hostelería que llena a diario, a medio día y por la noche, pero no raspando, si no rotando tres y cuatro veces sus mesas. 

Darle dos vueltas al comedor en un servicio supone un día tranquilo, “aburrido” que diría Juan Ernesto y, aunque no me gusta preguntar datos porque siempre resulta indiscreto, hace diez años José Antonio, su socio, hablando de los porcentajes de carne y pescado que vendían, me dijo que andaban en torno a los 300Kg de carne y 60kg de pescado ¡cada día! 
Hay entradas variadas y curiosas, sobre todo algunas ensaladas de temporada como la de venado que se hace en otoño o la de bonito fresco en verano, pero una rodaja de queso Provolone a la parrilla y un chorizo criollo, son para mí una tentación irresistible (hasta cuando voy solo lo pido, aunque no pueda terminarme la carne).
Los postres son terribles, como las parrilladas, de modo que los golosos pueden salir directamente en camilla.

Dicho esto comenzamos con un clasico para uno de los acompañantes, "Pastel de cabracho" escaso en cantidad y con ligero sabor a pimiento, había mas salsa que pastel lo cual no me gusta nada. Además pedimos ensalado de bonito en escabecha, muy fresquita y de sabor muy bueno, grandes trozos de bonito natural con cebolla caramelizada y pimientos, exquisita la verdad.

Pasamos directamente a lo contundente, 4 raciones de criollo y dos de queso, (ante la protesta de uno de nosotros que el queso venia muy fino, dos dedos de grosor jejeje, el camarero nos sorprende trayendo otro de regalo, un detalle la verdad). Para bajar la comida y limpiar los dientes dos costillares bien puestos, jugosos, sabrosos y abundantes en cantidad, exquisitos la verdad, digamos que da para unas 4 costillas grandes por persona, bien... Lo regamos con un riojita "Conde valdemar", sin duda un vino para un paladar entrenado Su textura, color y aroma, encantan en cualquier agasajo o reunión. Sin lugar a dudas es un excelente compañero en las comidas como carnes y pastas.

Disponen de amplia carta de postres caseros, nosotros nos decantamos por "copa de helado", "jijonesa" y "frixuelos" (que narices que estamos en asturias), cafes y para terminar chupitos, GRATIS SIEMPRE como en la entrada, esto se agradece en el bolsillo que siempre sumas unos euros a la cuenta.

Lo dicho sitio muy recomendable para los buenos amantes de la carne a la parrilla, Por ultimo decir que diponen de otro restaurante parrilla a las faldas del monte naranco llamado Parrilla Argentina

 

RINCON DEL GAUCHO (Sta Cruz de Bezana - Cantrabria)

Nombre: Rincón del Gaucho

Dirección: Urb. Bezanabella nº 70 (N-611) Santa Cruz de Bezana - Cantabria

Telefono: +34 942 580 974

Web: http://rincondelgaucho.restaurantesok.com 

Día: 14 de Septiembre de 2008

Motivo: Reunión de amigos.

Número de Personas:4

Capacidad: 50 Personas

Servicio: 3.25, Comida: 5.25, Nota media: 4,25

Precio Total: 126,00 € IVA INC. Precio por Persona: 31,50 € IVA INC

Comentario:

 

De entrada tengo que decir que el edificio donde se encuentra el restaurante tiene una pinta estupenda, así como que muy regio, muy chic y muy pijo. Dispone de un pequeño aparcamiento en la entrada lo cual es un detalle. Está en la nacional, justo enfrente de Renault Trucks, lo cual le quita un pelín de glamur, pero bueno, no se puede estar en todo.

El edificio tiene dos plantas una de bar, y otra el restaurante. Al entrar te encuentras con la barra, el diseño del local es colonial, de colores suaves, con mucha madera y una iluminación agradable. Tiene en los costados un puñado de mesas, posiblemente para menús y similares, los servicios y la escalera que da acceso a la planta superior. La escalera merece comentario, al tener una especie de fuente en plan zen, siendo de metacrilato el piso intermedio para ver el agua y las piedrecitas del fondo.

Nos tomamos una cañas, bien servidas (no como en Madrid, pero decentemente), acompañadas de unas aceitunas aliñadas, que todo sea dicho de paso, estaban muy ricas... la excusa, esperar al que siempre llega tarde.

Subimos al restaurante, después de comprobar que tenemos reserva, y ¡ahí empieza el caos!

El local, con la misma decoración, quizás más claro, es muy agradable. Bien, el ambiente promete, ya que es un sitio razonablemente amplio, la prueba es que en la mesa entramos los cuatro sin el más mínimo problema, incluso cuando nos llenan la mesa de platos y otros enseres.

Nos llega el camarero, un autóctono, que nos pasa la carta. La misma es cutre, está metida en una encuadernación de falsa piel, pero la presentación es de un restaurante de comida rápida. Luego nos llega un camarero, este argentino, agradable él, y nos toma nota, dándonos consejos en cuanto a  cantidades y el vino. Lo único en lo que acertó fue en el vino.

Empezamos con un guacamole y una picada “el gaucho”, para compartir, se supone que era suficiente para cuatro, pero a mí me dio la sensación de que era un poco escaso la verdad. El guacamole, menos pinta y sabor a guacamole, podríamos darle sin problemas cualquier definición. No tenía el sabor, ni el color, ni la consistencia. Además, para mojar nos pusieron Doritos (marca registrada de Matutano) de los sazonados, con lo que si hubiese sido guacamole era para matarlos. La picada, que era una mezcla de productos cárnicos, es decir, una empanadilla de carne, un chorizo criollo, y dos costillitas, se me hizo un poco escasa para compartir.

Luego los platos principales, yo pedí un solomillo poco hecho, sin salsa para no estropear la carne argentina que es estupenda, otro  unas costillas a la pecheche, otro un asado de tira y el último carne de cerdo agridulce.

A la hora de servirnos fue el desastre, nos quitan los platos y los cubiertos como quieren, no reponen cubertería, y encima no saben el orden en el que van a servir, increíble. Para mí, lo de los cubiertos fue un detalle de mal gusto. Todos los comensales lo comentamos. Y no comento lo de los vasos de agua, por dejarlo estar.

El solomillo, mal presentado, en un plato demasiado pequeño, y en su punto tirando a hecho en ciertas partes, por que el corte de la pieza no es uniforme… desde luego poco hecho no estaba, lo puedo garantizar. Las costillas de cerdo agridulces, mal presentadas, como tiradas en la fuente, eso sí sabrosas según los comensales que las probaron. El asado  de tira, un poco duro, pero de sabor rico, el acompañamiento decente… y por último las costillas a la pecheche, que pintas de costillas no tenían, pero que parece ser que no estaban mal, nada sublime, y con un acompañamiento extraño, manzana asada, lo cual con una salsa de ajo suave, yo personalmente no veo. Este plato, era un tanto exiguo, y el comensal afectado se dedicó a complementar con costilla de cerdo agridulce (este plato si era abundante).

El vino… un Trapiche Syrah del 2004, un vino argentino estupendo, de sabor distinto a lo habitual, potente, con personalidad al dejar el paladar. Muy rico sí señor.

De postres café escocés para todos. Dejémoslo en decepcionante, más que nada por no estirar más la crítica.

Corolario: pagar 31,25 € por cabeza para disfrutar de un buen vino me parece un despilfarro, la comida para gustos (en mi caso un destrozo gastronómico) y el servicio deficiente, no se lo recomiendo a nadie. Si alguien tiene tiempo y está cerca, recomiendo “La Pampa” que está en Castelldefels (Barcelona) y eso si es un argentino de verdad.

 

Restaurante Nuevo Segoviano (Santander - Cantabria

 

Nombre: Restaurante Nuevo Segoviano 

Dirección: Menéndez Pelayo, 19 Santander - Cantabria 

Telefono: +34 942 217 503 

Web:

Día: 7 de Septiembre de 2008 

Motivo: Reunión Familiar. 

Número de Personas: 6 

Capacidad: 35 Personas 

Servicio: 6.25, Comida: 5,70, Nota media: 5.97

Precio Total: 139,64 € IVA INC. Precio por Persona: 23,27 € IVA INC
 

Comentario: 

Restaurante situado cercano al Paseo de Pereda y a la zona de centrica de la ciudad, en una calle tranquila y representativa de Santander como es Menéndez Pelayo. El Sitio está remodelado y conjuga perfectamente tradición con modernidad.

 

Debido a que veniamos de una copiosa comida la cena se antojaba más suave. El trato con el personal es cercano y agradable, estuvieron atentos a cualquier detalle durante la cena, sin llegar a agobiar, que eso siempre molesta mucho. Temperatura e insonorización correctas.

 

De entrante un puding casero, tuvieron el detalle de servirlo en dos platos para que pudieramos servirnos bien, nos lo acompañaron con tostadas de pan calantadas al horno, lo cual siempre gusta más que los típicos biscotes de pan tostado. El Puding estaba cremoso y en un punto justo de textura.

 

De platos principales "Setas a la parrilla con esparragos trigueros", "Ensalada de bacalo con pimientos" (muy bien presentado y con calidad en sus ingredientes), "Taco de bacalao al pil-pil" (un poco salado según la persona que lo tomó, además que la salsa se la veía un poco pastosa).

 

"Gajos de bacalao gratinados" y "Lomos de merluza a la marinera" (muy buenos los dos trozos frescos acompañados de almejas y de una salsa suave).

 

De postres "Tarta de chocolate" (enorme trozo casero) y "helados y sorbetes" 

 

Invitaron a los cafés y a las infusiones, lo cual no suele estar a la orden del día ultimamente.

 

De vino un Rivera que se está haciendo ya tradicional entre nosotros Arzuaga Crianza del 2005

 

Resumiendo, sitio recomendable para ir a disfrutar de buena comida, en un lugar situado en una excelente zona de Santander y a un precio más que razonable.

BAR DE CAÑAS (Guarnizo)

Nombre: Bar de Cañas

Dirección: Calle Ramón y Cajal, 100 Guarnizo, 39611 - Cantabria

Telefono: +34 942 543 590

Web:

Día: 5 de septiembre de 2008

Motivo: Reunión amigos.

Número de Personas: 4

Capacidad: 30 Personas

Servicio: 5,90, Comida: 6,75, Nota media: 6,32

Precio Total: 119,90 € IVA INC. Precio por Persona: 29,97 € IVA INC

Pese al nombre juro que es un restaurante. El mismo esta situado en una casa de piedra, bastante bonita por la sensación de rural que da, con el pegote de una tienda de motos justo al costado. Para situarnos, esta frente a la estación de tren de Guarnizo.

Tiene una sala única, que divide en dos el mostrador-barra de bar, con una zona como de cañas y picoteo y otra, el restaurante, en la parte posterior del local. Los baños a la izquierda, a la altura de la barra… con la gracia de que pese a tener dos retretas, son unisex.

La decoración rustica, con muebles caseros, en el sentido literal, poca luz, y un ambiente recogido y hasta íntimo podríamos decir.

Lo serio, que es la comida, es la gran baza del garito, por que el servicio es peculiar, sobre todo para los cuatro comensales que estábamos, por conocer a los dueños, lo cual puede ser nefasto en algunos casos.

Empezamos con pulpo a la gallega, muy rico, con la textura justa y con el pimentón suficiente como para hacer que las patatas (no, cachelos, no) tuviesen su gracia, cosa poco habitual. Le pusimos al costado unos mejillones en vinagreta, estaban bien, pero demasiado sabor a pimiento para mi gusto. Los realmente buenos son en salsa… ¡deliciosos!.

La tradición nos lleva a pedir el plato estrella, el machote, un pez muy sabroso, con cuerpo y relativamente pocas espinas, peeero, nuestro gozo en un pozo, no queda, así que pasamos al jargo. La gracia es que lo sirven por tamaño (pese a que el precio sea por ración) y lo pedimos para dos. Los contrarios se pidieron un chupetón de Kg a la piedra.

El jargo se presenta en una cazuela, con patatas bajo él, esta cocinado en el horno, y esta en su punto, jugoso, pero hecho, con todo su sabor (le ponen poca sal) potenciado por las patatas que lo acompañan (con pimiento rojo y cebolla). Excepcional, pero no es el machote.

El Chuletón lo sirven a la piedra, pegando chispazos de jugo por todas partes, muy poco hecho, para el que le guste sangrante, pero con una piedra calculada para que puedas dejar ahí tu porción si te gustan las suelas de zapato. Para acompañarlo unas patatas fritas caseras.

El tema del líquido un Pago de los Capellanes, Crianza del 2004, y agua (que después hay que conducir).

De postre, un café escocés (con helado de orujo), bastante rico sobre todo por que no lo cargan de azúcar, con lo que no empalaga, helados varios caseros (una tanda de frutas y otra de orujo). Los cafés, por último, son decentes.

Conclusión: es el templo del machote (conocido como pargo o rubiel en otros sitios), el plato estrella por el que suele repetir sistemáticamente. El resto esta rico, de verdad, pero no es lo mismo. La relación calidad precio es muy buena, y lo único que hace pensárselo es que esta en el extrarradio.